Cómo volver a abrir escuelas de preescolar y primaria de una manera amigable para los niños

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Opinión: cuando se trata de volver a los entornos educativos, las necesidades de los niños pequeños son muy diferentes a las de los niños mayores y los adultos

 

A medida que todos acogemos con beneplácito la gradual disminución de las restricciones que se introdujeron para gestionar y controlar la propagación del virus Covid-19, hay muchos desafíos por delante en términos de ajustarse a nuestro mundo cambiado. Al considerar la reapertura de los centros preescolares y de primaria, será de suma importancia lograr un equilibrio adecuado en términos de garantizar las prioridades de salud, seguridad e higiene, y al mismo tiempo satisfacer las necesidades de desarrollo de los niños pequeños.

Pienso que hay que poner de relieve, el riesgo de causar molestias y desconcierto a los niños pequeños mediante una reapertura apresurada de los centros de educación.  Y es esencial que se establezcan protocolos seguros y adecuados a las necesidades y capacidades de los niños pequeños. También deben garantizar que los niños pequeños tengan oportunidades de participar e interactuar con su entorno, y con aquellos que lo rodean, de una manera positiva y adaptada a los pequeños.

 

Una pregunta clave: cuándo reabrir las escuelas

 

Las necesidades de los niños pequeños son únicas y diferentes de las de los niños mayores y los adultos. El distanciamiento social es un concepto que contrasta fuertemente con los principios de un enfoque educativo de crianza  relacional, principios que informan la práctica para apoyar el desarrollo y el aprendizaje óptimos de los niños pequeños en los entornos de la educación en la primera infancia.

Si un niño se cae, necesita un abrazo… tenemos que reconocer la importancia crítica de estas experiencias, para su bienestar social y emocional.

Los niños pequeños dependen de la lectura de expresiones faciales y gestos, así como de la comunicación verbal, para entender y comunicarse con los demás. Es probable que los protocolos adoptados en las escuelas incluyan que los miembros del personal (y, en algunos casos, los niños mayores de 6 años) usen máscarillas y guantes protectores, lo que puede dificultar la capacidad  para leer nuestras expresiones faciales y también puede ser aterrador e intimidante para los niños pequeños.

En los últimos meses, los niños  se han ido adaptando a un nuevo mundo extraño y potencialmente aterrador, ayudados y hechos sentir seguros en muchos casos por la presencia de sus padres y hermanos. En ausencia de estas figuras familiares de apego, el ajuste para los niños en estos ambientes cambiados es probable que sea un desafío aun mayor.

 

Las decisiones relativas al uso de máscaras para los niños sólo deberían considerarse cuando se dé una orientación adecuada y teniendo debidamente en cuenta el nivel de desarrollo del niño.

Algunos países han elaborado protocolos que se basan en una gama limitada de contactos entre adultos y niños en guarderías y escuelas y en una mayor higiene, pero que no han exigido el uso de máscarillas. Nunca se insistirá lo suficiente en la importancia de seguir directrices sanitarias como el lavado frecuente de las manos, la adopción de un protocolo adecuado para la tos y la atención al distanciamiento social. Pero, es esencial que estos procedimientos se introduzcan de manera que se garantice que los entornos de aprendizaje temprano sean tranquilos, sin estrés y lúdicos, a fin de evitar posibles molestias y trastornos a los niños.

Las características clave de una práctica significativa en la educación primaria son las relaciones e interacciones estrechas, que implican una cercanía tanto física como emocional de los niños pequeños. El bienestar, el aprendizaje y el desarrollo de nuestros hijos pequeños se apoyan y mejoran en los entornos de la primera infancia a través de interacciones con especial énfasis en la sintonía con los niños, la capacidad de respuesta, la presencia emocional y física. Creo también importante  señalar  la importancia crítica del juego y la interacción entre los compañeros de los menores de seis años. Los enfoques de aprendizaje basados en el juego que ofrezcan a los niños oportunidades de diversión, disfrute y exploración segura de sus entornos serán esenciales.

 

Es probable que se adopten estrategias para garantizar una práctica y una protección óptimas de los niños pequeños en los entornos educativos.

La aplicación satisfactoria de ese protocolo entrañará la reducción de la proporción entre adultos y niños para asegurar un número adecuado de personal para gestionar esas demandas y garantizar la seguridad y la protección de los funcionarios, sus familias y las familias de los niños que asisten a esos servicios. Es probable que el sector de la primera infancia, que ya se enfrenta a graves problemas de sostenibilidad debido a los cierres de Covid-19, encuentre la necesidad de emplear personal adicional como otro reto a superar, y que inevitablemente requerirá un mayor apoyo del Estado.

Estos desafíos son multifacéticos y requerirán iniciativas creativas e innovadoras para poder ser superados

 

Es significativo que no haya ningún experto en desarrollo infantil, ni en psicología infantil, ni en educación y cuidado de la infancia temprana en el grupo de expertos o por lo menos no los conozco o se han dado a conocer. En el caso de que no exista un experto y dada la profunda importancia que reviste el bienestar de los niños pequeños, sus familias y el personal de educación en la primera infancia en este contexto, debería considerarse la posibilidad de nombrar a un psicólogo infantil con especial experiencia en la primera infancia en el grupo de expertos como una prioridad.


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