Zeus y las abejas

| |

 

 

Envidiosas las abejas a causa de la miel que les arrebataban los hombres, fueron en busca de Zeus y le suplicaron que les diera fuerza bastante para matar con las punzadas de su aguijón a los que se acercaran a sus panales.

 

Zeus, indignado al verlas envidiosas, las condenó a perder su dardo cuantas veces hirieran a alguno y a morir ellas mismas después.

 

La envidia no es buena consejera, más bien nos puede llevar a perder lo que ya poseemos.

 

Lee más…

Facebooktwitterpinterest
Anterior

Hermes y el escultor

El deudor ateniense

Siguiente

Deja un comentario