El Lobo y los 7 Cabritos

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[vc_row][vc_column css=”.vc_custom_1502529981371{margin-top: 0px !important;padding-top: 0px !important;padding-right: 35px !important;}” offset=”vc_col-lg-9 vc_col-md-12″][vc_column_text]el lobo y los siete cabritillosEn medio del bosque vivía Mamá Cabra con sus 7 cabritos. Entre ellos, el más gracioso era Bulú, un cabrito negro con una mancha blanca en la cabeza.

Un día la mama tenía que ir al pueblo a comprar y les dijo a sus cabritos:
-Tengo que ir a comprar unas cosas y os dejaré solos. Tened mucho cuidado con el Lobo.

Entonces Bolo, que era el hijo mayor le pregunto a su Mama:
-¿Como podemos reconocer que es el Lobo quien llama a la puerta?
-Por su voz ronca y porque tiene las pezuñas negras, respondió su mama.

Mama cogió su cesta de la compra y salió de la casa, mientras los 7 cabritos cerraron la puerta y se pusieron a jugar.

Al rato llamaron a la puerta y una voz fuerte y ronca dijo:
-Abrid la puerta queridos hijos, soy vuestra madre.

Todos los cabritos se miraron unos a otros y Bolo, el hijo mayor dijo:
-No, no eres nuestra madre, ella tiene la voz dulce y la tuya es ronca y fea. Tu eres el Lobo.

El Lobo y los 7 cabritos

El Lobo se fue muy enfadado porque no había conseguido engañar a los cabritos.
Al cabo de media hora volvió a la casa, pero esta vez cambió la voz para parecer que era la madre de los cabritos.

-Abrid hijos mios, soy vuestra madre y vengo muy cansada, dijo el Lobo cambiando la voz.
-Si quieres que te abramos tienes que enseñar una pierna por el agujero de la puerta.

El lobo metió la pata por el agujero.
-No te vamos a abrir porque eres el lobo, dijeron los cabritos.

El lobo se fue pensando como podía engañar a los cabritos.
Entonces pensó que podía echarse harina en la pata para ponérsela blanca y que pareciera la de la mamá.

 

Volvió a la casa de los cabritos y cuando enseño su pata por el agujero los cabritos pensaron que era su mamá de verdad y abrieron la puerta.
Todos se llevaron un susto cuando vieron que en realidad era el Lobo.
Este se lanzó sobre ellos comiéndoselos uno a uno de un solo bocado, pero Bulú que era el más pequeño pudo esconderse sin que el Lobo lo viera.

El Lobo con la barriga llena se echó a dormir en el bosque a la sombra de un árbol.

Cuando Mamá llegó a la casa se lo encontró todo destrozado y tan solo estaba allí Bulú, el cabrito más pequeño. Este le contó todo lo ocurrido.

La Mamá que erá muy valiente salió a buscar al Lobo. Lo encontró durmiendo y sin que este se diera cuenta le abrió la barriga y sacó a los cabritos que estaban vivos.
Les dijo a sus pequeños que fueran al río y metieron en la barriga del lobo 6 piedras grandes.
Después Mama cosió otra vez la barriga del lobo con las piedras dentro.

Cuando el Lobo se despertó estaba muy pesado y tenía sed. Se acercó al río a beber y cuando se echo hacia adelante para beber se cayó al río con el peso de las piedras y ya no pudo salir.

Los cabritos se fueron con su Mamá a su casa contentos porque se habían librado del Lobo malvado.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado…

 

 

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