Cuentos para niños, El Ruiseñor y la Rosa

| | ,

[vc_row][vc_column css=”.vc_custom_1502529981371{margin-top: 0px !important;padding-top: 0px !important;padding-right: 35px !important;}” offset=”vc_col-lg-9 vc_col-md-12″][vc_column_text]

cuento de oscar wilde

 

Un alegre ruiseñor vivía en el jardín de una casa. Todas las mañanas un joven comía su pan mientras miraba a través de una ventana la belleza que escondía el jardín. Siempre se le caían algunas migajas de pan en el antepecho de la ventana. Entonces el ruiseñor comía estas migajas pensando que el joven la dejaba siempre para él. Así, un creció un gran amor por aquel joven que se preocupaba de alimentarlo, aunque fuese con una simples migajas.

 

Un día el joven encontró al amor de su vida. Pero al declararse, su amada le puso una condición para corresponderle en el amor. Que le trajese al día siguiente la más bonita y hermosa rosa roja. El joven recorrió todas las floristerías de la ciudad, viajó a la ciudad siguiente pero aun así su búsqueda fue en vano. No encontró ninguna rosa, mucho menos una rosa roja tan bonita como la que su amada necesitaba.

El joven, triste y desolado fue a pedir ayuda al jardinero que cuidaba el jardín de su casa. El jardinero declaró que él podría ayudarle con otras flores, petunias, violetas o cláveles. Cualquier flor menos rosa, porque no disponía de ellas al encontrase fuera de temporada, y era muy difícil conseguirlas en aquella estación.

 

El ruiseñor estuvo escuchando la conversación, y se apenó por la desolación del joven. Quería ayudar y tenía que hacer algo para ayudar a su amigo, a conseguir tan misteriosa flor. Entonces el ave buscó al Dios de los pájaros.

– Ayúdame a encontrar una rosa roja, la más linda del planeta- dijo el ruiseñor

– Tu puedes conseguir una rosa para él, pero el sacrificio te podría costar la vida- le replicó el Dios de los pájaros.

– No importa. ¿Qué debo hacer? respondió el ave.

– Bien. Tendrás que encaramarte a un rosal y cantar toda la noche, sin parar. El esfuerzo será tan grande que tu pecho puede no aguantar-

El ruiseñor aceptó el plan y así lo hizo. Cuando oscureció, el pájaro se encaramó en medio de un rosal que había enfrente a la ventalla del joven, y se puso a cantar toda la noche, un canto alegre, pues necesitaba esmerarse para conseguir la flor. Una gran espina comenzó a entrar en el pecho y cuanto más cantaba mas entraba, pero el ruiseñor no paró. Continúo por la felicidad de su amigo. Un canto que simbolizaba la gratitud, y la amistad.

Por la mañana, el joven abrió su ventana como cada día y vio delante de él la más linda rosa roja, formada por la sangre del ruiseñor. Ni cuestionó el milagro, rápidamente recogió la rosa y se entristeció cuando vio el cuerpo inerte del pájaro. El joven nunca supo que ese estúpido ave, hizo todo lo posible para ayudar a conquistar a su bella chica.

 

Oscar Wilde

 

Más…

[/vc_column_text][/vc_column][vc_column el_class=”sidebar” css=”.vc_custom_1502529975397{margin-top: 35px !important;margin-bottom: -35px !important;padding-right: 15px !important;padding-left: 15px !important;}” offset=”vc_col-lg-3 vc_col-md-12″][vc_widget_sidebar sidebar_id=”sidebar1″][/vc_column][/vc_row]

Facebooktwitterpinterest
Anterior

La ratita presumida

El Libro de la Selva

Siguiente

Deja un comentario