Los cinco mitos comunes sobre la educación inclusiva

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La educación puede proporcionar oportunidades para que las personas aprendan y realicen su potencial humano, dándoles las herramientas para participar plenamente en todos los aspectos de la vida: económico, social, político y cultural. Pero tales oportunidades no están garantizadas para todos, y desafortunadamente, esta disparidad en la educación prevalece incluso desde los primeros años de vida.

Los crecientes niveles de desigualdad social y diversidad en Europa han hecho de la inclusión social una prioridad para la Unión Europea. Pero, sigue siendo difícil garantizar el acceso a una educación y atención de calidad en la primera infancia para todos los niños, especialmente los de entornos desfavorecidos.

La nueva nota política de para la Plataforma Europea para Invertir en la Infancia proporciona un contexto para comprender lo que significa la inclusión en la educación y por qué es importante desde el principio.

La UNESCO define la educación inclusiva como un proceso que ayuda a superar las barreras que limitan la presencia, la participación y el rendimiento de los estudiantes. Hay una serie de conceptos erróneos, o mitos, sobre la educación inclusiva, que siguen obstaculizando el debate y la aplicación de prácticas inclusivas en la educación. Aunque, los argumentos a favor de la educación inclusiva están bien establecidos y profundamente arraigados en las nociones de equidad y derechos humanos.

Mito 1: La Inclusión (Solo) Concierne a los Estudiantes con Discapacidades

La discriminación en la educación basada en la discapacidad de un niño ha sido una cuestión clave abordada por la educación inclusiva. Pero, con el tiempo, la cuestión se ha ampliado para incluir la discriminación basada en múltiples factores, como la identidad racial o étnica, el género, la orientación sexual, la clase social o la asociación religiosa, cultural o lingüística. La educación inclusiva no establece límites en torno a tipos particulares de «necesidades», sino que se considera un proceso para reducir las barreras al aprendizaje y garantizar el derecho a la educación para todos, independientemente de las diferencias individuales.

Mito 2: La Educación Inclusiva De Calidad Es Cara

De hecho, hay pruebas de que el costo de instrucción de la educación inclusiva es menor en comparación con el de la educación segregada. Y adaptar las escuelas y los sistemas para una educación inclusiva no tiene que utilizar y gastar muchos recursos. Más bien, se puede cultivar un entorno inclusivo rediseñando la capacitación y las prácticas, por ejemplo, incluyendo la competencia cultural en la capacitación del personal o creando un entorno que refleje las diversas necesidades de los niños.

Además, según datos de los países de ingresos bajos y medianos, la inclusión de los niños con discapacidad en las escuelas genera importantes beneficios económicos nacionales, siempre que la inclusión continúe más allá de la escuela y se extienda a las actividades posteriores, como la educación superior, la formación profesional y el trabajo.

Mito 3: La Inclusión Pone en Peligro la Calidad de la Educación de Otros Estudiantes

La investigación sugiere que hay beneficios de la educación inclusiva para todos los estudiantes, en términos de oportunidades académicas, conductuales y sociales, y postsecundarias y de empleo. Un metaanálisis reciente basado en estudios de países de América del Norte y Europa muestra que los estudiantes sin necesidades educativas especiales logran mayores logros académicos cuando están en aulas inclusivas.

Podría ser necesaria una investigación similar para evaluar directamente su eficacia, no solo en los logros académicos posteriores, sino también para el bienestar y las relaciones sociales con compañeros y profesores. No obstante, las investigaciones han demostrado que los servicios  inclusivos podrían ser de mayor calidad a nivel mundial que los servicios no inclusivos. Esta evidencia, junto con la evaluación de estudios de caso, sugiere una estrecha asociación entre la inclusión y los aspectos de calidad que promueven resultados positivos para todos los niños.

Mito 4: La Educación Inclusiva Hará Que Los Educadores Especiales Sean Redundantes

El éxito de la educación inclusiva depende de que los maestros especializados trabajen con los maestros de clase de manera integrada. De hecho, necesitamos más educadores especiales que nunca para implementar la educación inclusiva.

Mito 5: Solo las Escuelas son Responsables de la Inclusión

La educación inclusiva no está exenta de desafíos, ya que implica cambios de actitud y esfuerzos de la sociedad. Aunque el desafío no consiste tanto en defender la necesidad de dar cabida a las diferencias entre los alumnos, sino más bien en compartir una visión de la educación inclusiva. Por ejemplo, los estudios de caso en las escuelas muestran que el compromiso, la agencia y la creencia en la eficacia colectiva («podemos hacerlo») por parte de los miembros de las escuelas y la sociedad son fundamentales para la implementación exitosa de la inclusión en las escuelas.

La inclusión en la educación es un proceso continuo para eliminar las barreras que impiden que algunos alumnos participen en una educación de calidad. Prestar más atención y apoyo a los esfuerzos actuales para que el aprendizaje sea más inclusivo desde edades tempranas podría ayudar a eliminar esas barreras. La atención y la educación de la primera infancia de calidad pueden ser el paso crítico hacia la construcción de una sociedad europea más cohesiva e integradora.


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